Con este nombre hemos bautizado al conjunto de textos surgidos tras un curioso proceso. Consiste en tomar una obra lírica y traducirla encadenadamente, acabando en su idioma de origen. “Traducir encadenadamente” se refiere a realizar sucesivas traducciones del mismo texto, pasando por varios idiomas, de forma que el traductor introducirá variaciones en la interpretación y construcción de los textos. Si los traductores automáticos fueran perfectos, el resultado final debería ser igual al inicial, pero nada más lejos de la realidad. En cualquier caso, es más divertido así.
La herramienta original ha sido la que tiene Google, que permite una amplia variedad de idiomas y las traducciones se basan en cinco o seis pasos entre original y resultado. Esto no quita que se puedan emplear otras herramientas similares para obtener semejantes obras de arte.
A partir de este momento, la poesía vogona sólo será la cuarta peor poesía…